Sunday, June 13, 2010

DIARIO 15 DE DICIEMBRE DE 1841

DIARIO 15 DE DICIEMBRE DE 1841

Creo contemplar algo más de mi propia clase y estirpe en los líquenes sobre las rocas que en ningún libro.Parece como si la mía fuera una naturaleza peculiarmente salvaje, que así tiende hacia todo lo pristino.No conozco ningunas cualidades redentoras en mí sino la de una amor sincero por ciertas cosas, y cuando soy rechazado tengo que volver de nuevo a ese terreno.Ese es mi argumento en reserva para todos los casos.Mi amor es invulnerable.Encuéntrame en ese terreno y me encontrarás fuerte.Cuando soy condenado, y me condeno a mí mismo completamente, pienso directamente:"Descanso sobre mi amor por ciertas cosas".Allí soy completo y enterizo.Allí soy soportado por Dios.

HDT

DIARIO 26 DE FEBRERO DE 1841


Mis espinas o suavidad son tanto una cualidad de tu mano como de mí mismo.Yo no puedo decirte qué sea yo, más que un rayo del sol del verano.Lo que soy soy y no lo digo.El ser es la gran explicación.

HDT



(Traducción Guillermo Ruiz)

2 comments:

Telmo said...

Hola Guillermo, querría pedirte un favor. Hay una cita de Thoreau en castellano que dice: "Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica su destino."

Querría pedirte que me dijeras en cuál de sus obras aparece y si es posible obtener la cita en inglés. Gracias por adelantado. Me encanta tu página.

Guillermo Ruiz Zapatero said...

WALDEN, CAPITULO 1:

"What a man thinks of himself, that it is which determines, or rather indicates, his fate"

ESTE ES EL PARRAFO COMPLETO:



I sometimes wonder that we can be so frivolous, I may almost say, as to attend to the gross but somewhat foreign form of servitude called Negro Slavery, there are so many keen and subtle masters that enslave both North and South. It is hard to have a Southern overseer; it is worse to have a Northern one; but worst of all when you are the slave-driver of yourself. Talk of a divinity in man! Look at the teamster on the highway, wending to market by day or night; does any divinity stir within him? His highest duty to fodder and water his horses! What is his destiny to him compared with the shipping interests? Does not he drive for Squire Make-a-stir? How godlike, how immortal, is he? See how he cowers and sneaks, how vaguely all the day he fears, not being immortal nor divine, but the slave and prisoner of his own opinion of himself, a fame won by his own deeds. Public opinion is a weak tyrant compared with our own private opinion. What a man thinks of himself, that it is which determines, or rather indicates, his fate. Self-emancipation even in the West Indian provinces of the fancy and imagination — what Wilberforce (17) is there to bring that about? Think, also, of the ladies of the land weaving toilet cushions (18) against the last day, not to betray too green an interest in their fates! As if you could kill time without injuring eternity.

HDT