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Saturday, November 26, 2022

TINTES OTOÑALES (I) : LO ABSOLUTO NO QUEDÓ ATRÁS (19/11/2022+26/11/2022)

TINTES OTOÑALES : LO ABSOLUTO NO QUEDÓ ATRÁS: El blog pretende publicar, principalmente, traducciones al español de textos y poemas de Henry David Thoreau y referencias a trabajos sobre dicho autor.

 

TINTES OTOÑALES

HENRY DAVID THOREAU

“Atumnal Tints”fue dado a conocer por primera vez en una conferencia en Worcester el 22 de Febrero de 1859.Apareció póstumamente en el Atlantic Monthly en Noviembre de 1862.Al igual que su objeto es un texto vivo.

(...)

Nuestros apetitos han comúnmente confinado nuestras visiones de la madurez y sus fenómenos, color, sabor y perfección, a las frutas que comemos y estamos inclinados a olvidar aquella inmensa cosecha que no comemos, que a duras penas usamos, y que es anualmente madurada por la Naturaleza. En nuestras Ferias de Ganado y Exhibiciones de Horticultura hacemos, pensamos, una gran exhibición de frutas honestas destinadas sin embargo a un fin innoble, frutas no valoradas principalmente por su belleza. Pero alrededor y dentro de nuestras ciudades hay anualmente otra muestra de frutos, de una escala infinitamente más grande, frutos que apelan solo a nuestro gusto por la belleza. Octubre es el mes de las hojas pintadas. Su rico destello irradia ahora alrededor del mundo. Como las frutas y hojas, y el propio día, adquieren un tinte brillante justo antes de morir, así también el año se acaba. Octubre es su cielo de ocaso; Noviembre su última luz.

En algún momento pensé que merecería la pena conseguir un ejemplar de hoja de cada árbol caducifolio, arbusto y planta herbácea cuando hubiera adquirido su color brillante más característico, en su transición del estado verde al marrón, precisarlo y copiarlo exactamente, con pintura, en un libro, que debería titularse “Octubre o Tintes otoñales”, comenzando con el rojo más temprano –Woodbine y similares de hojas radicales, continuando por los Maples, Hickories y Sumacs, y muchas otras hojas bellamente moteadas menos conocidas, hasta los últimos Oaks y Aspens.

¡Qué recuerdo sería un libro así!.Solo necesitarías pasar sus hojas para deambular a través de los bosques otoñales cuando quisieras. O si pudiera preservar las hojas por ellas mismas, no caídas, todavía sería mejor. He hecho poco progreso hacia un libro así, en cambio, he intentado describir todos estos tintes brillantes en el orden en que ellos mismos se presentan, Los que siguen son algunos extractos de mis notas.

(...)

 

HOJAS CAIDAS

 

El otro día apenas pude encontrar un manantial bien conocido, e incluso supuse que se había secado, porque estaba completamente oculto por hojas frescas caídas, y cuando las retiré y lo hice visible, fue como golpear la tierra con la vara de Aaron para hacer manar una nueva fuente.

Cuando voy al río el día después de la principal caída de hojas, el dieciséis, encuentro mi bote completamente cubierto, el fondo y los asientos, con las hojas del sauce dorado bajo las que está varado, y zarpo con una carga de ellas sonando bajo mis pies. Si lo vacío, sería de nuevo completamente mañana. No las considero basura, para ser arrojada, sino que las acepto como paja o solado adecuado para el fondo de mi bote.

Cuando giro en la entrada del Assabet, que está en la espesura, largas flotas de hojas flotan sobre su superficie, como si salieran al mar, con espacio para bogar, pero cerca de la orilla, un poco más lejos, son más gruesas que la espuma, ocultando el agua con una cuerda de espesor, bajo y entre los alders, button-bushes y arces ,todavía perfectamente ligeras y secas, con la fibra inalterada y en un recodo rocoso, cuando son paradas por el viento matutino, algunas veces forman un ancho y denso saliente a través del río.

Cuando giro mi proa en esa dirección, y la ola que formo las golpea, escucho qué placentero murmullo se desprende de estas secas sustancias golpeándose entre sí. A menudo es solo su ondulación lo que revela el agua bajo ellas. También cada movimiento de la tortuga del bosque en la playa es traicionado aquí por su crepitar. O incluso en la mitad del canal, cuando el viento se levanta, las escucho volar con un sonido tenue. Más arriba se mueven despacio en círculos en algún gran remolino del río, como el de “Leaning Hemlocks”, donde el agua es profunda y la corriente se disipa en la ribera.

Quizás en la tarde de ese día, cuando el agua está perfectamente tranquila y llena de reflejos, remo tranquilamente corriente abajo y, entrando en el Assabet, alcanzo un recodo en calma donde inesperadamente me encuentro rodeado por miríadas de hojas, como compañeras de viaje, que parecen tener el mismo propósito o voluntad de propósito que yo.

Mira esta gran flota de dispersos botes de hoja entre los que remamos, en esta suave bahía del río, cada uno doblado hacia arriba en cada extremo por el trabajo del sol, cada nervadura como una rígida rodilla, como botes de piel y de todos los diseños. El de Caronte probablemente entre el resto, y algunos con elevadas proas y popas, como los navíos pausados de los antiguos, moviéndose escasamente en la tenue corriente-como las grandes flotas, las densas ciudades Chinas de botes con las que te mezclas al entrar en algún gran mercado, algún Nueva York o Cantón, a los cuales juntos nos aproximamos con parsimonia.

¡Cuán gentilmente ha sido depositado cada uno en el agua¡.Ninguna violencia ha sido todavía usada contra ellos, aunque, quizás, corazones palpitantes estuvieron presentes en su botadura. Y patos de colores, también, el espléndido wood-duck (aix sponsa) entre ellos, vino a menudo a navegar y flotar entre las hojas pintadas-cascos de un modelo todavía más noble!.

¡Qué bebidas plenas de hierbas están disponibles ahora en los pantanos¡.¡Qué fuertemente medicinales pero ricos aromas de las hojas que caen!.La lluvia que cae sobre las frescamente secas hojas y hierbas, y llena los estanques y agujeros en los que han caído limpias y rígidas, pronto las convertirá en té-verde, negro, marrón y amarrillo, de todos los grados de fuerza, bastante para poner a toda la naturaleza a alabar. Tanto si las bebemos como tales como si no, antes de que su fuerza sea extraída, estas hojas secadas sobre los grandes cobres de la naturaleza son de tan varios y puros tintes como los que pudieron hacer la fama de los tes orientales.

¡Cómo se mezclan, de todas las especies, roble y arce, nogal y abedul¡. Pero la naturaleza no es desordenada con ellas, es un perfecto cultivador, las almacena todas. Considera qué vasta cosecha es así depositada anualmente sobre

cualquier grano o semilla, es la gran cosecha del año. Los árboles están ahora repagando con interés a la tierra lo que tomaron de ella. Están descontando. Están añadiendo el grosor de una hoja a la profundidad del suelo. Esta es la bella vía en que la naturaleza consigue su abono mientras yo regateo con este hombre y aquel, quien me habla del sulfato y del coste del transporte. Todos son los más ricos por esta caída. Estoy más interesado en este grano que en el césped inglés o en el maíz. El prepara el suelo virgen para los campos de maíz y bosques futuros, sobre los que la tierra se engrosa. El conserva nuestra posesión en un buen corazón.

Por su bella variedad ningún cultivo puede ser comparado con este. Aquí no está solo el simple amarillo de los granos, sino casi todos los colores que conocemos, sin exceptuar el azul más brillante: el temprano arce que enrojece, el “poison-sumac” ondeando sus pecados como escarlata, el “mulberry ash”, el rico amarillo-cromo de los álamos, el “huckleberry” rojo brillante, con los cuales las espaldas de las colinas están pintadas, como con aquellos de las ovejas. La helada los toca y con la más tenue respiración del día que vuelve o vibración del eje de la tierra, mira en qué oleadas vienen flotando al suelo. El suelo está en todas partes coloreado con ellas. Pero ellas todavía viven en la tierra, cuya fertilidad y tamaño incrementan y en los bosques que nacen de ella. Ellas cayeron par alzarse, para llegar más alto en los años venideros, trepando por la savia en los árboles, y las primeros frutos de la savia así surgidos, al fin transmutados, pueden adornar su corona, cuando , en los años venideros, ha llegado a ser el monarca del bosque.

¡Es agradable caminar sobre las alfombras de estas frescas, crujientes y murmullantes hojas!.¡Qué bellamente caminan a sus tumbas, que gentilmente se tienden por sí mismas y regresan al suelo fértil!-pintadas de una miríada de tintes y preparadas para hacer vivir nuestras alfombras. Así se dirigen a su último reposo, ligeras y con frescura.

No ponen ninguna semilla, sino que meramente van corriendo sobre la tierra, seleccionando el lugar, eligiendo un terreno, sin disponer ninguna valla de hierro, susurrando a través de todos los bosques acerca de ello- algunas eligiendo el lugar donde debajo los cuerpos de los hombres están vertiéndose en la tierra y encontrándolos a mitad de camino.

¡Cuántos espasmos antes de descansar quietamente en sus tumbas!.Ellas que surgieron tan altamente, cuán serenamente regresan al polvo otra vez, y son tendidas abajo, resignadas a yacer y decaer al pie de un árbol, y a proporcionar alimento a nuevas generaciones de su clase, como antes a vibrar en lo alto. Ellas nos enseñan cómo morir. Uno se pregunta si alguna vez llegara el tiempo en el que los hombres, con su inflada fe en la inmortalidad, yacerán en el suelo tan elegantemente y tan maduros- y con tal serenidad de un verano indio se quitarán su cuerpos como ahora se quitan su pelo y uñas.

Cuando las hojas caen, toda la tierra es un cementerio placentero por recorrer. Amo considerar y meditar sobre ellas en sus tumbas. Aquí no hay mentira alguna ni vanos epitafios. ¿Qué importa que no poseas un nicho en el Monte Auburn?.

Tu terreno está seguramente dispuesto en este vasto cementerio, que ha sido consagrado desde antiguo. No necesitas atender ninguna subasta para asegurarte un lugar. Hay espacio suficiente aquí. La Lysimachia florecerá y el pájaro huckleberry cantará sobres

tus huesos. El leñador y el cazador serán tus enterradores y los niños saltarán sobre los límites tanto como quieran. Permítasenos caminar en el cementerio de las hojas -este es tu verdadero Cementerio del Bosque verde (Greenwood Cemetery).

ARCE DE AZUCAR

(...)

Pero para limitarnos a los Arces. ¿Qué sucedería si nos tomáramos la mitad de molestias en protegerlos que las que nos tomamos en plantarlos-no atando estúpidamente nuestros caballos a sus troncos-dalia?.

Qué pretendieron los fundadores al establecer esta perfecta institución viviente delante de la Iglesia- la institución que no necesita reparación ni revoco, que es continuamente prolongada y reparada por su crecimiento?.Seguramente ellos

Forjados en una sádica sinceridad

No se pudieron liberar de Dios por ellos mismos

Ellos plantaron mejor que supieron

Los árboles conscientes crecieron hacia la belleza

Verdaderamente estos Arces son predicadores baratos, permanentemente en paz, que predican sermones de medio siglo, un siglo y ay de un siglo y medio, con unción e influencia en constante crecimiento, dirigiendo a muchas generaciones de hombres; y lo menos que podemos hacer es proporcionarles compañeros adecuados a medida que empiezan a estar enfermos.

EL ROBLE ESCARLATA

(...)

Es destacable que el último color brillante general deba ser este profundo oscuro escarlata y rojo, el más intenso de los colores. ¡La fruta más madura del año, como la mejilla de una dura y brillante manzana roja de la fría Isla de Orleáns, que no estará madura para ser comida hasta la próxima primavera!.¡Cuando asciendo a la cima de un colina, un millar de estas grandes rosas Roble, distribuidas a cada lado, tan lejos como el horizonte!¡Losadmiro desde cuatro o cinco millas de distancia!¡Mi propósito no fallido de la pasada semana!.Estas últimas flores del bosque sobrepasan todo lo que la primavera y el verano puedan hacer. Sus colores no serán sino raras y pequeñas manchas (creadas para los cortos de vista que andan entre las hierbas más humildes y los bajos del bosque) y no producen ninguna impresión sobre un ojo lejano. Ahora es un bosque extenso o la vertiente de una montaña, por los que viajamos día a día, lo que arde en flor. Comparativamente, nuestra jardinería es a pequeña escala, el jardinero alimentando todavía unos pocos asters entre semillas muertas, ignorante de la rosa y asters ciclópeos, que le harían sombra y no requieren ningún cuidado suyo. Es como un pequeño fondo rojo pintado sobre un plato y sostenido contra el cielo del amanecer.¿Por qué no tener vistas más amplias y elevadas, andar en el gran jardín, no camuflarse en un pequeño y degradado rincón suyo?. ¿Considerar la belleza del bosque y no meramente la de unas pocas hierbas confiscadas?.Permite que tus paseos sean ahora un poco más aventureros, asciende las colinas. Si hacia el fin de Octubre asciendes cualquier colina en las afueras de nuestra ciudad, y probablemente de la vuestra, y miras hacia el bosque, tú puedes ver bien lo que trato de describir. Todo ello seguramente lo verás, y mucho más, si estás preparado par verlo, si lo buscas. En otro caso, a pesar de regularidad y universalidad de este fenómeno, tanto si estás en la cima como si estás en el valle, pensarás durante 30 años que todo el bosque es, en esta estación, oscuro y marrón. Los objetos están disimulados a nuestra vista, no tanto porque estén fuera de nuestro campo visual como porque nosotros no hacemos que nuestras mentes y ojos los enfoquen, porque no hay ningún poder en el ojo en sí mismo más que en cualquier otro pigmento impresionable. No reparamos en lo lejos y ancho, o en lo cerca y estrecho, que debemos mirar. La mayor parte de los fenómenos de la Naturaleza permanecen, por esta razón, ocultos en nuestras vidas. El jardinero solo ve el jardín del jardinero. Aquí también, como en la economía política, la oferta crea su propia demanda. La Naturaleza no cosecha perlas antes de la ostra. Hay tanta belleza visible para nosotros en el paisaje como aquélla que estamos preparados para apreciar, ni un grano más. Los objetos actuales que un hombre verá desde la cima de una concreta colina son tan diferentes de los que otro verá como diferentes son los que observan. El Roble Escarlata debe, en un sentido, estar en tu visión cundo tu marchas. No podemos ver nada hasta que tomamos posesión de su idea, lo tomamos en nuestras mentes-y entonces a duras penas podemos ver algo diferente.

(...)

Estas brillantes hojas que he mencionado no son la excepción sino la regla, porque yo creo que todas las hojas, incluso las hierbas y musgos, adquieren colores más brillantes justo antes de su caída. Cuando observas fielmente los cambios de cada planta humilde, hallas que cada una tiene, antes o después, su peculiar tinte otoñal y si te propones hacer una lista completa de tintes tan brillantes, será casi tan larga como el catálogo de plantas en tu vecindad.

HDT

(Traducción Guillermo G. Ruiz Zapatero)

Esta obra de traducción al español está bajo una Licencia Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envie una carta a Creative Commons, 171 Second Street, Suite 300, San Francisco, California 94105, USA

 


 

Thursday, November 24, 2022

THANKSGIVING

Wednesday, November 23, 2022

LÉON BLOY Y EL PARLAMENTO EUROPEO (II)

PAUL VALÉRY Y EL PARLAMENTO EUROPEO

Wednesday, November 09, 2022

GOOD NIGHT (12/12/2021+9/11/2022)







 

(in Memory of Muku, Makana. Koa/ Pet dogs of the Merwins at their residence in Maui)

BUENAS NOCHES

Mi viejo amor duerme suavemente

mi belleza en la oscuridad

la noche es un sueño que tenemos

como tú sabes como tú sabes 


la noche es un sueño que conoces

un viejo amor en la oscuridad

a tu alrededor mientras vas

sin fin como tú sabes


en la noche donde vas

duerme suavemente mi viejo amor

sin fin en la oscuridad

en el amor que tú conoces

W.S.M (traducción Guillermo Ruiz)

 

Sleep softly my old love
my beauty in the dark
night is a dream we have
as you know as you know

night is a dream you know
an old love in the dark
around you as you go
without end as you know

in the night where you go
sleep softly my old love
without end in the dark
in the love that you know

 

Monday, November 07, 2022

IS TRUTH MORTAL?

 

 

Too-qua-stee, also known as DeWitt Clinton Duncan, was born in the Cherokee Nation in Georgia in 1829. A poet, short story writer, and essayist, he was an attorney for the Cherokee Nation and a translator of Cherokee law, as well as a teacher of Latin, English, and Greek. His writing appeared frequently in periodicals, primarily the Cherokee Advocate and the Indian Chieftain. He died in 1909.

 

En 1694 fue aprobada una ley “para que cualquier habitante que desertara de una ciudad por miedo a los Indios perdiera por ello todos sus derechos allí”.Pero ahora, en todo caso, como he observado frecuentemente, un hombre puede desertar de los territorios fértiles de la verdad y la justicia, que son las mejores tierras del Estado, por miedo de enemigos mucho más insignificantes, sin perder por ello ninguno de sus derechos civiles. Y ni siquiera, las propias ciudades son concedidas a desertores, y el Parlamento de Massachusetts, como a veces me inclino a considerarlo, no es sino un campo de desertores en sí mismo”.

Henry David Thoreau (Fragmento de "A week on the Concord and Merrimack rivers", Sunday)

 

In 1694 a law was passed “that every settler who deserted a town for fear of the Indians should forfeit all his rights therein.” But now, at any rate, as I have frequently observed, a man may desert the fertile frontier territories of truth and justice, which are the State’s best lands, for fear of far more insignificant foes, without forfeiting any of his civil rights therein. Nay, townships are granted to deserters, and the General Court, as I am sometimes inclined to regard it, is but a deserters’ camp itself.

 


 

Sunday, November 06, 2022

PALABRA Y CARNE

PALABRA Y CARNE

GUERRA Y PAZ

The problems, if we describe them accurately, are all private and small. Or they are so initially.

The problems are our lives. In the “developed” countries, at least, the large problems occur because all of us are living either partly wrong or almost entirely wrong. It was not just the greed of corporate shareholders and the hubris of corporate executives that put the fate of Prince William Sound into one ship; it was also our demand that energy be cheap and plentiful.

The economies of our communities and households are wrong. The answers to the human problems of ecology are to be found in economy. And the answers to the problems of economy are to be found in culture and character. To fail to see this is to go on dividing the world falsely between guilty producers and innocent consumers.

The planetary versions—the heroic versions—of our problems have attracted great intelligence. But these problems, as they are caused and suffered in our lives, our households, and our communities, have attracted very little intelligence.

(…)

We have failed to produce new examples of good home and community economies, and we have nearly completed the destruction of the examples we once had. Without examples, we are left with theory and the bureaucracy and meddling that come with theory. We change our principles, our thoughts, and our words, but these are changes made in the air. Our lives go on unchanged.

For the most part, the subcultures, the countercultures, the dissenters, and the opponents continue mindlessly—or perhaps just helplessly—to follow the pattern of the dominant society in its extravagance, its wastefulness, its dependencies, and its addictions. The old problem remains: How do you get intelligence out of an institution or an organization?

(…)

The question that must be addressed, therefore, is not how to care for the planet, but how to care for each of the planet’s millions of human and natural neighborhoods, each of its millions of small pieces and parcels of land, each one which is in some precious way different from all the others. Our understandable wish to preserve the planet must somehow be reduced to the scale of our competence—that is, to the wish to preserve all of its humble households and neighborhoods.

(…)

The older love becomes, the more clearly it understands its involvement in partiality, imperfection, suffering, and mortality. Even so, it longs for incarnation. It can live no longer by thinking.

And yet to put on flesh and do the flesh’s work, it must think.

In his essay on Kipling, George Orwell wrote: “All left-wing parties in the highly industrialized countries are at bottom a sham, because they make it their business to fight against something which they do not really wish to destroy. They have internationalist aims, and at the same time they struggle to keep up a standard of life with which those aims are incompatible. We all live by robbing Asiatic coolies, and those of us who are ‘enlightened’ all maintain that those coolies ought to be set free; but our standard of living, and hence our ‘enlightenment,’ demands that the robbery shall continue.”

This statement of Orwell’s is clearly applicable to our situation now; all we need to do is change a few nouns. The religion and the environmentalism of the highly industrialized countries are at bottom a sham, because they make it their business to fight against something they do not really wish to destroy. We all live by robbing nature, but our standard of living demands that the robbery shall continue.

We must achieve the character and acquire the skills to live much poorer than we do. We must waste less. We must do more for ourselves and each other. It is either that or continue merely to think and talk about changes that we are inviting catastrophe to make.

The great obstacle is simply this: the conviction that we cannot change because we are dependent on what is wrong. But that is the addict’s excuse, and we know that it will not do.

(…)

Our most serious problem, perhaps, is that we have become a nation of fantasists. We believe, apparently, in the infinite availability of finite resources. We persist in land-use methods that reduce the potentially infinite power of soil fertility to a finite quantity, which we then proceed to waste as if it were an infinite quantity. We have an economy that depends not on the quality and quantity of necessary goods and services, but on the moods of a few stockbrokers. We believe that democratic freedom can be preserved by people ignorant of the history of democracy and indifferent to the responsibilities of freedom.

Our leaders have been for many years as oblivious to the realities and dangers of their time as were George III and Lord North. They believe that the difference between war and peace is still the overriding political difference—when, in fact, the difference has diminished to the point of insignificance. How would you describe the difference between modern war and modern industry—between, say, bombing and strip mining, or between chemical warfare and chemical manufacturing? The difference seems to be only that in war the victimization of humans is directly intentional and in industry it is “accepted” as a “trade-off.”

(…)

Were the catastrophes of Love Canal, Bhopal, Chernobyl, and the Exxon Valdez episodes of war or of peace? They were, in fact, peacetime acts of aggression, intentional to the extent that the risks were known and ignored.

Wendell Berry

(Word and Flesh. Whole Earth Review, Spring 1990)

 

 



Friday, November 04, 2022

DIARIO 22 DE MARZO DE 1853 ("TITANIC EUROPA")

DIARIO 22 DE MARZO DE 1853




Replying to
I dont expect hyperinflation but society will def collapse in europe
 
 
 
Old pagan wisdom knew that man has his noblest, happiest and most human part appendant to what is suprahuman, and that he can only live by what he lives for and is ready to die for, and which is better than himself. If our humanism has failed, it is perhaps because it was centered in man alone, and utilitarian, not heroic, because it tried to reject death and evil into oblivion, instead of facing them 
 
(...)
 
In offering his book "On the threshold of the Apocalypse" to one of his readers some thirty years ago, Léon Bloy wrote on the first page: "My dear friend, pray, be so kind as to walk in." It seems that, as a matter of fact, we did walk in. Our age appears as an apocalyptic, a liquidation of several centuries of human history. We are picking the grapes of wrath. We have not finished suffering.
 
(...)
 
A historical liquidation like that we are undergoing does not take place in one day. Time is necessary to make reason able to control the formidable material means that industrial and technological revolution has put in our frail hands. Time is necessary to stir up, from the depths of human bewilderment, a moral and spiritual revolution which is incomparably more needed than any other revolution.
 
J. Maritain

OUR RELIGION IS WHERE OUR LOVE IS


16-02-2012-16-06-2012

Haz lo que nadie puede hacer por tí. Omite cualquier otra cosa.

Carta a H.G.O. Blake, 9 de Agosto de 1850

El universo parece quebrado tan pronto como comenzamos a discutir el carácter de los individuos.

A week

El talento solo indica profundidad de carácter en alguna dirección.

Diario 18 de Febrero de 1841

Tengo mucho que aprender del Indio, nada del misionero.

Los bosques de Maine

Los Franceses respetaron a los Indios como pueblo separado e independiente y hablaron de ellos y se compararon con ellos de un modo que los Ingleses nunca emplearon. No solo fueron a la guerra con los Indios, sino que vivieron en casa con ellos.

Diario 8 de Febrero de 1852

Supongo que lo que en otros hombres es religión, en mí es amor a la naturaleza.

Diario 30 de Octubre de 1842

Seguramente la alegría es la condición de la vida.(Surely joy is the condition of life)

Historia Natural de Massachussets

Nuestra religión está donde está nuestro amor

Carta a Isaiah T. Williams, 8 de Septiembre de 1841
 
(PRIMERA VEZ AQUÍ EL 16 DE JUNIO DE 2012)
 
 

Wednesday, November 02, 2022

EL SUSTRATO HENDIDO (30-10-2022)

 

EL SUSTRATO HENDIDO

La abertura hacia afuera,

el cuerpo que fructifica en cuerpo:

la hendidura

a través de la que lo nuevo

llega, colgando

por encima de su sombra

sobre las apiladas

viejas oscuras y rotas

cáscaras de sí mismo:

brote que se abre en flor

que se abre en fruto que se abre

en dulce corazón

de la semilla-

asumida

de lo que fue, de 

lo que pudo haber sido. 

Lo que queda

es lo que es

WB ("The broken ground", traducción Guillermo G. Ruiz)

Tuesday, November 01, 2022

METU CARERE

 

Caritas no conoce el temor porque no conoce la pérdida

El signo de caritas en la Tierra es la ausencia de temor

Hay quienes mueren con entereza; pero perfectos son quienes viven con entereza

Solo porque tiene verdaderamente que trascender la vida presente en este mundo, puede el recuerdo convertirse en garante de un futuro transmundano

Gratitud por el don absoluto de la vida es, en cambio, la fuente del recuerdo...lo que últimamente aquieta el temor a la muerte no es la esperanza o el deseo, sino el recuerdo y la gratitud

Amaban creyendo, imitaban amando

Lo que da unidad y totalidad a la existencia humana es la memoria y no la expectativa (no la anticipación de la muerte, por ejemplo, como en el pensamiento de Heidegger) 



...y la memoria que es como un bosque que se mueve, como un bosque donde vuelve a ser árbol cada huella... (LR)

Como un bosque que atribuye por error esta carta a San Agustín, solo para precisar la huella, donde vuelve a ser árbol:

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho.
No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.

 

(Todas las citas agustinianas proceden del libro de Hannah Arendt: Love and Saint Augustine, traducido por Agustín Serrano de Haro. El estudio originario del mismo se publicó en Berlín en 1929)

Oh, profundamente, muy profundamente en nosotros, inalcanzable a nuestra decadencia corporal, intacto por la pérdida de nuestros sentidos, protegido de cualquier alteración, protegido en regiones ignotas de nuestro yo, de nuestro corazón, de nuestra alma, está el conocimiento, inescrutable para sí mismo, inevocable, inhallable, irreconocible, y busca el conocimiento simétrico en alma ajena, en corazón ajeno, en ajena profundidad de lo invisible, busca su propio reflejo en el ajeno conocimiento que es lo simétrico, allí trata de invocarlo, para que se le torne visible, constante por toda la eternidad, eterno el puente, eterna la tendida cadena, eterno el encuentro, a través de todas las mutaciones, pues solamente en el encuentro reposa la plenitud de sentido de la palabra, el cumplimiento del sentido del mundo, conocimiento conocido en el eco: visible a pesar de los párpados cerrados, visible en su plenitud de sentido se hallaba fuera lo inmenso, lejano, dorado como un soplo, dorado como vino en el resplandor inmóvilmente tembloroso del asoleado mediodía sobre los techos rojizos de la ciudad, con sus franjas negras, sucios y ruinosos; visible era e invisible al mismo tiempo, un espejo, esperando reflejo, esperando hacia la palabra que se cierne, hacia el conocimiento, que, si bien aún por revelar, estaba ya en la habitación, anunciando el futuro, facilidad que no será perjurio, participación que radicará en el verdadero saber, belleza que puede volver a vivir en la ley, en la ley del dios desconocido, defensor del juramento; y luego, sí, luego se desprendieron del alféizar algunas palomas con un aleteo inflado, presuntuoso y volaron altas, centelleando sus plumas en la luz azul del sol, hundiéndose allá arriba en la inmensa canícula febril de la hora; así se hundieron elevándose en el círculo de la mirada y hundiéndose desaparecieron ante ella. “¡Oh, que tus ojos descansen siempre en mí!”


(Herman Broch, La muerte de Virgilio (Der Tod des Vergil. 1958 by Rhein Verlag A.G., ZURICH). Alianza Editorial, S.A. 1998. Versión de J. M. Ripalda sobre traducción de A. Gegrori, páginas 551-552).