La vida de un hombre debería ser una marcha decidida a una música no oída y, cuando a sus compañeros les parece irregular y no armónica, el estará caminando a una medida más viva, que solo su mejor oído puede detectar.Nunca habrá un alto, sino a lo sumo la marcha a su puesto, o una pausa tal que es más rica que cualquier sonido, cuando la melodía más profunda no sea oída, sino implícitamente abrazada con toda su fuerza y todo su ser.Nunca dará un paso en falso, incluso en las circunstancias más arduas, porque entonces la música no fallará en sonar con el volumen y distinción necesarios para regir el movimiento que ella acompaña.
HDT (El servicio)
Cuando volví, pensando en vaciar mi canoa e ir a meditar al río,-pues las zanjas llenas y la hierba mojada prohibían otras rutas distintas de la carretera,-y esta es una ventaja de una canoa- supe con insatisfacción que el cerdo de mi Padre se había escapado. Había saltado fuera de su cochiquera en algún momento después del desayuno, aunque su cena estaba intacta. Aquí había una obligación desagradable e ineludible- un cerdo salvaje que no pesaba más que noventa y debía ser seguido, capturado y encerrado- un trabajo vespertino al menos (si tuviera suficiente suerte de realizarlo tan pronto) preparado para mí y bien distinto del que había anticipado. Me sentí decepcionado, es verdad, pero no podría ignorar el hecho ni eludir la obligación que se encontraba tan próxima. Cumple aquella obligación que se encuentra más próxima a ti. Le propuse a mi padre vender el cerdo que corría (en algún lugar) a un vecino que se había interesado en comprarlo, haciéndole una considerable reducción en el precio. Pero mi sugerencia no fue aceptada y todas las responsabilidades del caso regresaron a mí, porque yo podía correr más rápido que mi Padre.
Mi Padre me miró y yo dejé de mirar al río.
Me asombra la singular persistencia y resistencia de nuestras vidas. El milagro es que lo que es sea, cuando ser es tan difícil, si no imposible, para cualquier cosa; que caminemos tan lejos en nuestras sendas propias, antes de caer ante la muerte y el destino, simplemente porque debemos caminar en alguna senda; que cualquier hombre pueda ganarse la vida y que tan pocos puedan algo más. Esto es lo que he logrado antes de que la salud y la fuerza se hayan ido, y aún así ello basta. El pájaro se posa ahora fuera de tiro. Nunca soy rico en dinero y nunca soy ruinmente pobre. Porque si se contraen deudas, las mismas se cancelan en el curso de los negocios por la misma ley por la que se contrajeron. Oí que fue concertado un compromiso entre un joven y su prometida y entonces escucho que fue roto, pero desconozco la razón en ambos casos. Somos impulsados, pensamos, por el accidente y la circunstancia, tan pronto nos arrastramos como en un sueño y tan pronto corremos de nuevo.Como si hubiera un destino en ello y todas las cosas fueran opuestas o favorecidas.
(...)
Nos maravillamos superfluamente cuando oímos de un funambulista andando por el alambre con seguridad-nosotros hemos andando sobre el alambre todas nuestras vidas hasta este trozo de alambre sobre el que estamos. Mi vida no esperara a nadie, pero está madurando sin demora mientras voy por las calles y hago tratos con este hombre y el otro para asegurarle su sustento. Mientras tanto es tan indiferente y fácil como un perro de pobre, y hace amistades con los de su clase. Cortará su propio camino como una corriente de la montaña y al final no será impedida de alcanzar el mar por el acantilado más largo. Hasta ahora he encontrado todas las cosas, personas y materia inanimada, elementos y estaciones, extrañamente adaptados a mis necesidades. No importa cuánto apresuramiento inconsciente haya en mi carrera, se me permite ser impetuoso. Los Golfos son salvados en un parpadeo como si algún tren llevara puentes para mi necesidad y, mientras desde las alturas oteo el tentador pero inexplorado Océano Pacifico del Futuro, el barco es llevado sobre montañas en piezas a lomos de mulas y lamas, su proa arará sus olas y me llevará a las Indias.Es el hombre rico y disfruta de los frutos de la riqueza aquel que para siempre, en invierno y verano, puede encontrar deleite en la contemplación de su alma. Podría mirar sin descanso a tal manto como miro los cielos de una día de estío o de una noche invernal. Cuando oigo sonar esta campana, soy transportado a años y Sabats cuando fui, me temo, más original e inocente, y ahora me parece como si hubiera un mundo dentro del mundo. El pecado, estoy seguro, no está en actos deliberados o, de hecho, en actos de cualquier clase, sino que está en proporción al tiempo que ha llegado a estar detrás de nosotros y desplazado a la eternidad,-aquel grado en el cual nuestros elementos están mezclados con los elementos del mundo. El íntegro deber de la vida está contenido en la cuestión de cómo respirar y querer a la vez.
HDT
Diario 26 de diciembre de 1841
Pero la vejez es más viril, ha aprendido a vivir, tiene pocas disculpas, como la infancia.
HDT
Diario 20 de octubre de 1857
Somos supersticiosos. Pedimos milagros. Nos inventamos símbolos y con ellos vivimos.
(...)
Cuántos
años, zarandeado por los vientos, por las heladas, girando tras el correr del
sol, el alerce, cada primavera, había extendido hacia el cielo sus jóvenes
hojas verdes.
¿Cuántos años? Cien. Doscientos. Seiscientos. El alerce de Daúr alcanza la edad
adulta a los trescientos años.
(…)
El alerce trocó las escalas del tiempo, echó en cara al hombre su desmemoria,
le recordó lo inolvidable.
(...)
Y era
justamente en nombre de estos difuntos que el alerce se atrevía a respirar,
hablar, vivir.
Para aquella resurrección hacía falta fuerza y fe. No bastaba con meter la rama
en el agua, ni mucho menos. Yo también puse un día una rama de alerce en agua:
la rama se secó, se convirtió en algo inanimado, se hizo frágil y quebradiza,
la vida la abandonó. La rama se marchó a la nada, no resucitó. Pero el alerce
en la casa del poeta revivió en un bote con agua.
1966
(Varlam Shalámov, Relatos de Kolimá, Volumen IV, traducción de Ricardo San
Vicente)
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