Saturday, October 02, 2010

DIARIO 4 DE ENERO DE 1859

DIARIO 4 DE ENERO DE 1859

Veo un largo y ondulante rastro por donde un peromiscus se deslizó sobre la suave nieve la última noche, dejando escasamente una huella.¿Qué sucedería si pudieras presenciar alguna noche, con ojos de lechuza, la delicia de los ratones saltando en el bosque como muchos canguros pequeños?.Aquí vive una multitud con la que solo la imaginación sueña habitualmente.

Un hombre solo recibe lo que está preparado para recibir, bien física, intelectual o moralmente, de la misma manera que los animales engendran su progenie solo en ciertas estaciones. Oímos y aprehendemos solo lo que ya conocemos a medias. Si hay algo que no nos concierne, que está fuera de nuestro camino, que por genio o experiencia no es traído a nuestra atención, no importa lo nuevo o relevante que sea, si es hablado no lo oímos, si es escrito no lo leemos o si lo leemos no nos hace detenernos. Cada hombre por tanto sigue su propio rastro a lo largo de la vida, en todas sus escuchas, lecturas, observaciones y viajes. Sus observaciones constituyen una cadena. El fenómeno o suceso que no puede ser vinculado con sentido con el resto de lo que el ha observado, él no lo ve. Más tarde podemos estar preparados para recibir lo que ahora no podemos recibir. Encuentro por ejemplo en Aristóteles algo acerca de la freza del ¿trisopterus luscus? o de la perca (¿morone americana?) porque sé algo acerca de ello y ha despertado mi atención, pero no descubro hasta mucho después que él hizo otras observaciones igualmente importantes sobre la freza de otros peces, porque no estoy interesado en esos peces.

HDT

(traducción Guillermo Ruiz)


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