Saturday, June 10, 2006



Diario 16 de Junio de 1854
















De nuevo aspiro el nenúfar blanco (Nymphaea odorata) y llega la estación que he estado esperando.Qué indispensables son todas estas experiencias para tener el verano. Es el emblema de la pureza y su fragancia la sugiere, creciendo entre el agua estancada, tan puro y bello a la vista , tan dulce al olfato, como para mostrarnos que la pureza y dulzura habitan en él y puede extraerse del pegajoso fango de la tierra. He cogido la primera abierta en una milla. Qué confirmación de nuestras esperanzas es la fragancia del nenúfar blanco. No desesperaré pronto del mundo, porque a pesar de la esclavitud, cobardía y falta de principios del Norte, ella sugiere que llegará el tiempo en que las acciones de los hombres huelan con la misma dulzura. Tal es la fragancia que nuestra planta emite.¿Quién puede dudar que la naturaleza es joven y sabia?.Si la naturaleza puede producir esta fragancia anualmente, creeré en ella lleno de vigor, y también que hay virtud en el hombre que la percibe y la ama. Es como si todo lo puro, dulce y virtuoso fuera extraído del limo y corrupción de la tierra y presentado como una flor.¡La resurrección de la virtud!.Me recuerda que la naturaleza no ha sido socio del compromiso de Missouri. No aspiro ningún compromiso en la fragancia del nenúfar blanco. En ella, lo dulce, puro e inocente está por completo separado de lo obsceno y destructivo. No aspiro en ella la irresolución del Gobernador de Massachussets o del Alcalde de Boston. Todas las buenas acciones han contribuido a esta fragancia. Así que compórtate de manera que el olor de tus actos pueda incrementar la dulzura general de la atmósfera. Que cuando contemples o huelas una flor no te recuerde cuán inconsistentes con su fragancia son tus acciones. Porque toda flor no es sino una forma de advertencia de una cualidad moral. Si no hubiera realizado acciones honestas, el nenúfar blanco no olería como lo hace. El loco limo está en el lugar de la indolencia y el vicio del hombre. La flor fragante, que sale de él, en el de la pureza y coraje que brota de su turbiedad. Juntas estas visiones, sonidos y fragancias son las que nos convencen de nuestra inmortalidad. Ningún hombre cree contra toda evidencia. Nuestros sentidos externos se corresponden con los internos.Esta fragancia me asegura que aunque todos los hombres caigan uno permanecerá, que aunque la pestilencia se disperse sobre la tierra producirá al menos un hombre. El genio de la Naturaleza no es alterado. Sus flores son tan honestas y fragantes como siempre.

(...)

El efecto de un buen gobierno es hacer la vida más valiosa, el de un mal gobierno es hacerla menos valiosa.Podemos alcanzar esta RR y todos los valores materiales se depreciarán, porque nos obliga a vivir más simple y económicamente, pero supón que fuera el valor de la vida lo que debiera depreciarse.

Cualquier habitante de Nueva Inglaterra capaz de sentir patriotismo, debe haber vivido las tres últimas semanas con la sensación de haber sufrido una pérdida infinita. Por mi parte, ni siquiera puedo decir cuánta fuerza atracción han perdido mis propósitos más antiguos y valiosos, y siento que mi inversión vital aquí vale muchos puntos menos desde que Massachussets deliberadamente y por la fuerza devolvió a un hombre inocente (Anthony Burns) a la esclavitud.

Antes vivía en la ilusión de que mi vida había pasado entre el cielo y el infierno, pero ahora no puedo persuadirme de no habitar el infierno. El lugar de la organización política llamada Massachussets está para mí moralmente cubierto con escoria y cenizas volcánicas, tal y como Milton imaginó.
Si hay cualquier infierno más carente de principios que nuestros gobernantes y nuestra gente, siento curiosidad por visitarlo. Si la vida carece de valor, todas las cosas que la nutren tampoco lo tienen.Supón que tienes una pequeña librería con cuadros para adornar las paredes, y un jardín alrededor, y que contemplas propósitos científicos y literarios, etc, y que de repente descubres que tu vida, con todos sus contenidos, está situada en el infierno, y que la justicia de la paz es uno de los ángeles diabólicos con pezuñas y rabo.¿No pierden estas cosas súbitamente su valor a tus ojos?.Siento que en buena medida el estado ha interferido fatalmente en mi justa y adecuada empresa. No me ha interrumpido meramente en mi deambular comercial en el mercado, sino que me ha interrumpido a mí y a cualquier hombre en sus senderos más altos y profundos, en los cuales se adentra después de abandonar la calle del juzgado .He encontrado hueco aquello en lo que me había apoyado como sólido. Estoy sorprendido de ver hombres ocupados en sus negocios como si nada hubiera sucedido y me digo a mí mismo: ¡desafortunados!.Ellos no han oído las noticias, puesto que el hombre que encuentro en el establo debería ser suficientemente sabio para no dejar libres sus vacas recién compradas- toda propiedad es ahora incierta-, como si no pudieran volver a correr libres, puesto que pueden serle expropiadas cuando las alcance.!Loco!, no sabe que la semilla vale menos este años, que todas las cosechas beneficiosas se arruinan cuando uno se aproxima al dominio del infierno.

Ningún hombre prudente construirá un casa de piedra en estas circunstancias, o se comprometerá en una empresa pacífica cuyo logro requiere tiempo. El arte es largo como siempre, pero la vida es más breve y menos idónea para los propósitos verdaderos. Hemos agotado el tiempo de nuestros antepasados. Hemos agotado toda nuestra libertad heredada, como el pollo el albumen en el huevo. Si queremos salvar nuestras vidas debemos luchar por ellas. El descubrimiento es del tipo de hombre que son tus conciudadanos.Prestos adoran el Dinero y en el séptimo día invocan a Dios con fanfarrias de un extremo a otro de la Unión .El otro día oí de alguien orondo y servil llamado obispo, que alabó la “ley y el orden” con la que Burns fue entregado. Me gustaría, antes de sentarme a ninguna mesa, preguntar si hay en ella alguno que se considere o sea considerado obispo. O él o yo deberíamos abandonarla.

Porqué son los hombres tan locos como par confiar a abogados una reforma moral. No creo que haya un solo juez en este país preparado para decidir si una ley es inmoral y carece de fuerza de obligar. Se ponen a sí mismos, o más bien están por su carácter, exactamente en el mismo nivel que el marine que descarga su mosquete en cualquier dirección que se le ordena. Ellos son en su mayor parte herramientas, y en la mínima hombres.

HDT


(Traducción Guillermo Ruiz )

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