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Friday, March 29, 2019

29 de marzo de 2019




La bendición ¿es premio del esfuerzo?

Hoy: 124 aniversario del nacimiento de Ernst Jünger, autor de "Der Waldgang" (La emboscadura, 1951)


Jünger menciona la orden dictada personalmente por Goebbels  a todos los medios de comunicación alemanes, prohibiendo que hiciesen mención de su quincuagésimo cumpleaños el 29 de marzo de 1945, como la única “distinción” a la que él otorgaba valor.

“La de Thoreau es seguramente una de las más genuinas defensas de la libertad individual”

(
Ernst Jünger, Los titanes verdaderos. Península 1998, página 73)

(Aquí 10/04/2010)

En una situación en que son los técnicos quienes administran los Estados y los remodelan de acuerdo con sus ideas, están amenazadas de confiscación no sólo las digresiones metafísicas y las consagradas a las Musas, lo está también la pura alegría de vivir. Quedaron atrás hace ya mucho los tiempos en que la propiedad era considerada un latrocinio. Del lujo forma parte también el modo propio de ser, el ethos, del que dice Heráclito que es el daimon del ser humano. La lucha por un modo propio de ser, la voluntad de salvaguardar un modo propio de ser es uno de los grandes, de los trágicos asuntos de nuestro tiempo.

Ernst Jünger (Prólogo a Radiaciones I, traducción de Andrés Sánchez Pascual)

De hecho no conocer el futuro es privilegio del ser humano; es uno de los diamantes en la diadema del libre albedrío que lleva puesta. Si perdiera ese privilegio, se tornaría un autómata en un mundo de autómatas.

Ernst Jünger (París, 9 de Agosto de 1942)

“Un día se presentó en el despacho de Speidel un emisario de Goebbels con una extraña petición: la de que forzase a Jünger a eliminar de las futuras ediciones de Jardines y carreteras la famosa mención del Salmo 73. Speidel liquidó la cuestión con un despreciativo: “Yo no mando en el espíritu de mis oficiales””

(Andrés Sánchez Pascual, Nota introductoria a Radiaciones I)

Eso era cuando había “oficiales”. Hoy cualquier situación parecida, nimia o no,  ni siquiera suscita el más mínimo reparo. No hay que mandar sobre el espíritu. Hacerlo quiere decir erradicar cualquier sombra de él.

(Aquí 28/06/2015)

¿Deberían poder dejarse en herencia los conocimientos,de igual manera que se dejan en herencia los bienes materiales?A mí esto antes me parecía justo.Pero: si pudiera dejarse en herencia también lo adquirido, eso no podría incluir la ganancia que va ligada a la adquisición misma y a la que no conduce ninguna otra puerta, ningún acceso mágico.”La bendición es el premio del esfuerzo”.

Un saber acumulado por herencia llevaría a centros visibles de poder mágico y, a la postre, a que enanos malvados dominasen el mundo.Tal dominio está ya apuntado en los tipos que hoy cosechan admiración planetaria por sus artes matemáticas.

Ernst Jünger (1965-1970, A bordo 17 de agosto de 1965, traducción de Andrés Sánchez Pascual)

(Aquí el 23/06/2018)


Thursday, April 09, 2020

MEMORIA RESPIRATORIA (VI) (ERNST JÜNGER, VENGANZA TARDÍA)



Ilustración de Stephane Poulin: I am a dreamer (utilizada como cubierta del libro "Venganza tardía, Tres caminos a la escuela", de Ernst Jünger.Tusquets Editores. Barcelona 2009. Traducción de Enrique Ocaña)



29 de marzo de 2020: 125 aniversario del nacimiento de Ernst Jünger, autor de "Der Waldgang" (La emboscadura, 1951)

Jünger menciona la orden dictada personalmente por Goebbels -a todos los medios de comunicación alemanes-, prohibiendo que hiciesen mención de su quincuagésimo cumpleaños el 29 de marzo de 1945, como la única “distinción” a la que él otorgaba valor

75 aniversario de la orden y del 50 cumpleaños

(…) la cuestión es siempre que hacemos con la salud. Es un talento que nos ha sido entregado, como en la parábola evangélica para que negociemos con él. Por lo demás, lo único importante en la salud es lo que en ella es símbolo, parábola. En ella ha de haber una pizca de aquella otra salud que nos ayuda a vencer la última enfermedad. Esa otra salud es la que se refleja en el rostro de los convalecientes y también de los moribundos.

Ernst Jünger (24 de enero de 1947)

El milagro es la sustancia de la que se alimenta la vida.

(Ernst Jünger, Radiaciones, 5 de mayo de 1943)

“La de Thoreau es seguramente una de las más genuinas defensas de la libertad individual”

(Ernst Jünger, Los titanes verdaderos. Península 1998, página 73)

(Aquí 10/04/2010)

Su diario es literatura nueva, de la cual puede decirse, hablando en términos muy generales, que su nota específica está en que el espíritu se aparta del objeto, en que el autor se separa del mundo. Esto conduce a una multitud de descubrimientos. De tal mundo forman parte la observación cada vez más cuidadosa, la consciencia fuerte, la soledad y, por fin también el dolor.
 (...)
 Antes al contrario, el carácter de diario se convierte en un carácter específico de la literatura. Una de las razones de esto es también, aparte de otras muchas, la antes mencionada de la velocidad. La percepción, la multiplicidad de los tonos puede acrecentarse hasta el punto de constituir una amenaza para la forma; esto es algo que nuestra pintura ha sabido plasmar con mucha fidelidad. Frente a esto, en la literatura es el diario el mejor medio. Y además es el único diálogo posible que subsiste en el Estado total.

(Ernst Jünger, Prólogo a Radiaciones I)

La escuela sigue pesando sobre mí con mucha más intensidad que el ejército
(Pasados los setenta II)

“Retuvo aquellas palabras literalmente, sin entenderlas, pero fueron madurando en su memoria. He aquí una peculiaridad de su talento: en su conciencia podían sembrarse palabras como semillas que tardan años o décadas en germinar.

-Señor comandante-oyó decir Wolfram al doctor-. No hay por qué temer un brote epiléptico; aunque el caso de su hijo presente algunas similitudes con la epilepsia, podemos descartarla. Se trata más bien de ausencias en estado puro, sin duda extraordinariamente intensas. Sospecho que guardan relación con un desarrollo intelectual de una intensidad igualmente extraordinaria. En este sentido podría interpretarse incluso como un indicio favorable, si bien debemos actuar con cautela. Sea como fuere, señor comandante, puedo tranquilizarle al respecto, aunque sin garantías absolutas: nos las vemos con una crisis transitoria que, ojalá sea así, encontrará una conclusión favorable.

Y Wolfram oyó responder a su padre:

-Señor doctor, no sé cómo agradecérselo. Nos habíamos temido algo más grave; sin embargo, no bajaremos la guardia. Solo me preocupa mi traslado, esta vez a China, al batallón de marina. Wolfram se mudará a casa de sus abuelos, donde no me cabe duda de que estará en buenas manos, sobre todo si usted sigue prestándonos su apoyo y sus consejos. No debemos perder la esperanza, aunque naturalmente no podemos estar detrás de él cada vez que suba las escaleras”
(…)
Pero entonces, como si se hubiera roto un dique, algo inaudito fluyó en él con la fuerza de un torrente. Se puso de pie y dijo (antes de que otros presentaran sus acusaciones):

-Señor profesor, ¿tiene uno al menos el derecho a defenderse?

Y cuando Corax le miró como a un monstruo marino, continuó:

-¿Debo defenderme como Cicerón o como Sócrates?-Y sin esperar la respuesta añadió-: Comenzaré con Cicerón, por lo tanto jurídicamente, y he de lamentar que al entrar en esta clase no fuera informado sobre qué debía hacer o dejar de hacer aquí. Así se me escapó que Werner (el hijo del fabricante) pertenecía, por decirlo de alguna manera, a una especie natural protegida. Por otra parte, yo considera antipedagógica su protección: cuando se tiene un padre tan rico, conviene rodearse de masajistas y maestros de esgrima. Incluso el puñetazo que le he propinado en las costillas le vendrá bien.

Y ahora le toca el turno a los otros: confieso que los he zurrado sin motivo alguno, y no me queda más remedio que disculparme.

Mientras esa fuerza inaudita fluía en su interior, Wolfram había ido avanzando poco a poco y se había vuelto hacia la clase; entonces se subió al pupitre. Corax hizo un ademán con el brazo como si quisiera impedirlo, pero fue en vano. Wolfram prosiguió:

-Ahora en mi defensa apelo a Sócrates, y por una buena razón. Sócrates se cuenta entre mis visitantes nocturnos, aunque él no pretenda socratizarme. Nada más ajeno a su naturaleza.

-Al oír esto, el doctor Corax alzó la mano con un gesto de desagrado, como si no lo entendiera o no quisiera entenderlo.

“Sócrates llega y se sienta a mi lado. Me pregunta: “¿Qué estás leyendo?. Esto ya me resulta desagradable. Mi abuelo también insiste en esta e suplementaria. Y además me obliga a trazarla con una cerda.

Yo le respondo: “Leo a Karl May”. Sócrates dice: “Eso es excelente; cada pueblo tiene a su Heracles. Con el tiempo, cae en decadencia; antaño era Siegfried, hoy es Old Shatterhand. Pero siempre hay alguno esperando su turno”

Así es como converso con Sócrates. Pero eso no quiere decir que nuestro tutor no le caiga bien. Sólo que lo considera una nulidad como pedagogo.

En la clase reinaba el silencio; Corax ni siquiera se había movido. Wolfram recogió sus libros y salió para siempre. Su padre le mandó a Arosa, porque para colmo, había cogido una pulmonía. Se desconoce su posterior destino”

(Venganza tardía. Späte Rache.)


Extraño sueño hoy: todos tus exámenes estaban por fin aprobados



Saturday, April 10, 2010

JÜNGER SOBRE THOREAU


“La de Thoreau es seguramente una de las más genuinas defensas de la libertad individual”

(Ernst Jünger, Los titanes verdaderos. Península 1998, página 73)


Hay paralelismos indudables entre Thoreau y Jünger.”La emboscadura”, “Der Waldgang”, de 1951 está publicada coincidiendo casi con el centenario de Walden:

“Irse al bosque, emboscarse-lo que detrás de esas expresiones se esconde no es una actividad idílica”

(La emboscadura, página 119)

“La divisa del emboscado reza así: “Aquí y ahora”- el emboscado es el hombre de la acción libre e independiente”

(La emboscadura, página 125)


El Diario de Jünger también es el diario de un “naturalista”, incluso en la guerra devastadora:

“Más sagrada que la vida ha de ser para nosotros la dignidad del ser humano”

“La edad del humanitarismo es la edad en que se han vuelto raros los seres humanos”

(París, 23 de Noviembre de 1941. Diarios de la segunda guerra mundial (1939-1943).Tusquets Editores)

Sobre la etimología de “Walden” y la coincidencia de la misma con el título de la obra de Jünger “La Emboscadura”:

W. Barksdale Maynard, Walden Pond: A History (New York: Oxford University Press, 2004), p. 17:

Environmental historian Brian Donahue is among several recent scholars who hold that "the name is derived from the once-wooded upland Weald in Kent (home of many Concord settlers), or more generally from the fact that Walden means 'in the woods.'"

The footnote (on p. 338) cites a personal communication from Donahue.But cf. W.W. Skeat, The Place-Names of Hertfordshire (Hertford: East Herts Archaeological Society, 1904), pp. 22-23:

WALDEN.—Spelt Waldene, D.B. 8; Waledene, R.B. and H.E. The spelling with -le- is to be noted, as it shows that the name begins neither with A.S. weald, ' a wood,' nor with weall, ' a wall.' In fact, it precisely agrees with A.S. Wealadene (O. Merc. Waladene), dat. case of Weala denu, which occurs thrice, with reference to Walden in Herts.; Kemble, Cod. Dipl., vi, 212; Thorpe, Diplomat., pp. 649, 650. Weala is the gen. pl. of Wealh, 'a stranger, foreigner,' esp. a Briton or Welshman. The sense is 'valley of strangers,' or, probably, 'valley of Britons.' We find here a trace of the Celts.

Saturday, April 11, 2020

MEMORIA RESPIRATORIA (VII) (ERNST JÜNGER) LOS DIOSES NO DAN GRATIS


"WHICH ONE?"

MÁS VENGANZA TARDÍA ("SPÄTE RACHE")

No sé por qué no puedo dejar de citar, especialmente cuando la cosa se vuelve peligrosa. Puede ser una carencia de fantasía, cuando la muerte está próxima también una blasfemia.A los dioses no les gusta.Temen que uno de nosotros pueda sentarse a su mesa.Eso me queda lejos, pero vivo con más fuerza en los libros que en nuestra deplorable realidad. Allá donde se ha conseguido algo con palabras, imágenes o melodías, se me queda grabado. Regresa en remolinos cuando preciso de apoyo o incluso sólo de consuelo.A lo mejor hay un impulso de tomar una joya con la mano, cuando el ocaso amenaza. Es también un óbolo.

(Pasados los setenta IV, traducción de Isabel Hernández González)

En medio de aquella confusión empecé a acalorarme y noté que me excitaba cada vez más.Y entonces surgió en mi espíritu, como en muchas otras ocasiones parecidas, la efigie de mi viejo maestro de armas, Van Kerkhoven: un pequeño flamenco de barba roja que me enseñó la instrucción en la infantería (…) También me recalcó que, en los momentos del combate en que se propaga el terror, había que mantener estirado el dedo índice y aspirar aire con calma.Pues decía que el más fuerte es el que ha respirado bien”

(…)

Tanto los que cultivaban los campos como los que cultivaban la palabra consideraban como su modelo la antigua sentencia que dice. “los dioses no dan gratis las cosa mejores”.

(…)

Se decía que el padre Lampros descendía de un antiguo linaje de Burgundia, pero él nunca hablaba del pasado.Del tiempo que vivió en el mundo conservaba un anillo de sello en cuya roja cornalina estaba grabada el ala de un grifo; debajo aparecía la divisa de su escudo de armas: “Mi paciencia tiene causa”.También en esa divisa se delataban los dos polos de su ser; la modestia y el orgullo.

("Sobre los acantilados de mármol", traducción de Andrés Sánchez Pascual)




(Fotografía Londres 2014, centenario inicio Primera Guerra Mundial)


Toda rendición de armas es también un acto irreparable, que afecta a la fuerza primordial del combatiente.Y así, yo estoy convencido de que también queda afectado su lenguaje (…) claro que esto es algo que únicamente vale para los humanos que saben qué es lo que se ventila en la tierra.


(Laon, 12 de junio de 1940)



(Fotografía Jardín Botánico Oxford, 2014)

También fue un mal síntoma que la confusión se propagase a los honores rendidos a los difuntos.El estamento de los poetas había gozado siempre de gran fama en la Marina.Se los tenía por donantes libres y el don de hacer versos era visto como la fuente de la plenitud.Que florecieran y dieran fruto las vides, que prosperaran los hombres y las bestias; que se disipasen los malos vientos y en los corazones habitase la alegre concordia: todas estas cosas se atribuían a la eufonía que vive en los poemas y en los cantos. Hasta el más pequeño de los viñadores estaba convencido de ello y también lo estaba de que la eufonía alberga en sí la fuerza salvadora.

("Sobre los acantilados de mármol", traducción de Andrés Sánchez Pascual, página 63)



(Fotografía centenario)

Vimos como los elementos devoraban la cosecha de muchos años de trabajo; también nuestra obra se hundía en el polvo, junto con la casa.Pero en la Tierra no no es lícito contar con terminar nada, y afortunado puede ser llamado el hombre cuya voluntad no vive con demasiado dolor en sus afanes.No se edifica ninguna casa ni se crea ningún plan en que no figure como primera piedra su ruina, y lo que en nosotros vimos de imperecedero no es en nuestras obras donde reside. Eso fue lo que aquella llama nos hizo ver con claridad;

("Sobre los acantilados de mármol", traducción de Andrés Sánchez Pascual, páginas 165-166)


(Fotografía dintel)

Hace unos días en el archivo de un hombre recientemente fallecido, aparecieron cartas escritas por Adolf Hitler y su sombra, Rudolf Hess. Son cartas fechadas en los tiempos más sombríos de Europa.En una de ellas, Hitler honra a este hombre calificándolo como gran literato.Otra carta prepara una visita de Hitler a la casa de este hombre.Otra le invita a participar en el congreso de los nazis en Nuremberg.

El hombre al que Hitler escribió se llamaba Ernst Jünger.

(…)

Durante tantos años, Jünger conservó las cartas de Hitler. ¿Las guardó sin leerlas? ¿Las leyó una vez y las escondió en el último rincón de su archivo? ¿Las leyó cada día de su vida? ¿Cómo se vive cuando uno ha sido besado por el diablo?

(Juan Mayorga, "El viejo más bello del mundo" (1999), en Elipses)

Aun me gustar leer los diarios de Jünger, me siguen fascinando e irritando al mismo tiempo, por ejemplo cuando el autor sostiene que en la sublevación del gueto de Varsovia un numeroso grupo de soldados alemanes luchó en el bando judío, cosa que por desgracia no confirma ninguna fuente histórica, o cuando, cincuenta años más tarde, exhortado por un lector a verificar esta información, el entonces ya centenario escritor repite obstinadamente que la oyó de una persona recién llegada del Este. ¿Son el mío y el suyo el mismo París?”

(Adam Zagajewski, Una leve exageración, Traducción Anna Rubió Rodón y Jerzy Slawomirski)

Sin duda, cualquier superviviente es un culpable: "me inclino ante los caídos" es el inicio del discurso de Verdún (1979)

Pero ¿rindió con su vida también sus armas y su lenguaje?

Te sorprenden por ello las palabras de Mayorga. 

El poder corteja siempre a todo lo que considera útil (Ver la introducción a “Sobre los acantilados de mármol” de Andrés Sánchez Pacual).Se nutre de ello y su verdadera sustancia es la carne y la sangre de la legión de los seducidos.¿Qué "sospecha" por tanto en haber recibido el intento de seducción de cualquier poder?. En “Sobre los acantilados de mármol (1939), Jünger pone estas palabras en boca de Braquemart (“todos los rasgos del nihilismo tardío”):

“Como todos sus iguales, concebía la Vida como un mecanismo de relojería y veía en la violencia y el terror las ruedas que lo movían (…) al verlo no podía uno dejar de pensar en la profunda sentencia de su maestro: “El desierto crece; ay de aquel que alberga desiertos” (…) En este aspecto le era superior el Guardabosque Mayor, el cual llevaba puesto el poder como una buena y vieja chaqueta de caza; ésta se torna cada vez más cómoda a medida que con mayor frecuencia va impregnándose de barro y de sangre (…) Mas de lo que aquí se trataba era de ganar la vida excelsa, la libertad y la dignidad del hombre. Ciertamente Braquemart consideraba que tales planes eran pura filfa, pues lo que él se proponía era pagar al Viejo con la misma moneda.Se había perdido el respeto a sí mismo. Y con ello es con lo que comienzan todas las desgracias entre los humanos”

Las cartas son, por tanto, al contrario, un resto sin especial valor -pero con valor- de la posibilidad de triunfo de un individuo sobre un poder que imperó –como cualquier otro- por la seducción y la fuerza, pero lo contrario de una rendición de armas o un acto irreparable que afecta a la fuerza primordial del combatiente. Uno no elige a quien intenta seducirle, sino cuando efectivamente lo sedujo: “mi paciencia tiene causa”. 

Quizás Mayorga dude porque dicha fuerza primordial-y por ello, en principio,sin “bando”- es vista hoy siempre como una tacha, salvo cuando cuenta con la bendición –y seducción- de algún poder que distribuye gratis patentes para todo.

No recuerdas haber leído la cita del gueto de Varsovia. Debe ser cierto lo que dice Zagajewski. Y, de ser así, la traición (aun en el papel y el deseo) de una solidaridad imposible y desmentida.

La obra “La paz” del autor tiene la siguiente dedicatoria y explicación:

"Para mi querido hijo Ernst Jünger. Nacido el 1 de mayo de 1926.Caído en acción de guerra el 29 de noviembre de 1944 en las cercanías de Carrara

Bosquejado en 1941.Difundido en copias a mano y a máquina desde 1944.Impreso por primera vez en 1945"

Y la citada obra concluye así:

“Pues la auténtica lucha en la que nos hallamos empeñados se libra de un modo cada vez más claro entre los poderes de la aniquilación y los poderes de la vida”

La paz, todo parece indicarlo ahora, podría no ser duradera.

“A lo mejor hay un impulso de tomar una joya con la mano, cuando el ocaso amenaza. Es también un óbolo”

Todo nos parece que indica que la persona singular habría mantenido la promesa hecha a sí misma:

“De cada una de las horas fluyen así dulzuras y amarguras.Y mientras yo me inclinaba hacia los cálices cubiertos de rocío, de la linde de los lejanos bosques llegó el primer grito del cuclillo”

“Y aunque la tierra estalle como un proyectil,
Fuego y calor blanco es nuestra metamorfosis”

En las cartas no contestadas (¿qué mayor afrenta puede recibir cualquier poder?), en el pecho, en cualquier gueto, en nuestra íntima y última morada.




Saturday, November 25, 2023

ERNST JÜNGER, HANS SPEIDEL Y EL SALMO 73 HOY (25-11-2023)

29 de marzo de 2019

“Un día se presentó en el despacho de Speidel un emisario de Goebbels con una extraña petición: la de que forzase a Jünger a eliminar de las futuras ediciones de Jardines y carreteras la famosa mención del Salmo 73. Speidel liquidó la cuestión con un despreciativo: “Yo no mando en el espíritu de mis oficiales””

(Andrés Sánchez Pascual, Nota introductoria a Radiaciones I)

Eso era cuando había “oficiales”. Hoy cualquier situación parecida, nimia o no,  ni siquiera suscita el más mínimo reparo. No hay que mandar sobre el espíritu. Hacerlo quiere decir erradicar cualquier sombra de él.

(Aquí 28/06/2015)

 

 

 

 

1. Salmo de Asaf ¡Qué bueno es Dios para el hombre recto, el Señor para los limpios de corazón!

2. A punto estuve de resbalar, por poco doy un paso en falso,

3. pues tuve envidia de los prepotentes viendo la prosperidad de los malvados:

4. no se privan de nada hasta la muerte, sano y rollizo está su cuerpo;

5. no conocen la miseria humana, no sufren tribulaciones como los demás;

6. por eso su collar es la soberbia, la violencia su vestido;

7. los ojos se les saltan a pesar de estar tan gordos y dejan traslucir la falsedad del corazón;

8. sonríen con malicia y hablan de explotar brutalmente, desde su altura proclaman la opresión;

9. ponen su boca en el cielo, su lengua se pasea por la tierra;

10. por eso mi pueblo va tras ellos y beben de su agua en abundancia.

11. Y dicen: "¿Cómo Dios va a saberlo?, ¿es que se va a dar cuenta el altísimo?".

12. Miradlos: éstos son los explotadores, con toda tranquilidad aumentan la fortuna.

13. Luego en vano he conservado mi corazón limpio y lavé mis manos en señal de inocencia.

14. A todas horas soy apaleado, soy castigado todas las mañanas.

15. Estuve por decir: "Voy a hablar como ellos", pero hubiera traicionado la raza de tus hijos.

16. Me puse a pensar para entender esto, pero me pareció muy complicado,

17. hasta que, entrando en el santuario de Dios, comprendí cuál sería su final.

18. Los has puesto en lugar resbaladizo y los empujas hacia la ruina;

19. en un momento serán destruidos, desaparecerán consumidos de espanto:

20. como en un sueño, al despertar, Señor, así, cuando despiertas, borras hasta su imagen.

21. Cuando tenía amargado el corazón y mis entrañas desgarradas,

22. estúpido de mí, no comprendía nada; era como una bestia, pero estaba contigo.

23. Yo estoy siempre contigo, me has agarrado de mi mano derecha;

24. con tus consejos me diriges y me llevas hacia un final glorioso.

25. ¿A quién tengo yo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, no me gusta ya la tierra.

26. Mi cuerpo y mi corazón ya languidecen; el sostén de mi corazón, mi patrimonio, es Dios por siempre.

27. Los que se alejan de ti perecerán; tú exterminas a los que te dejan y te son infieles.

28. Para mí lo mejor es estar con Dios, yo he puesto mi refugio en el Señor para poder narrar todas sus acciones.

 https://www.bibliacatolica.com.br/es/la-santa-biblia/salmos/73/

 

 

Sunday, June 28, 2015

LA VENTAJA DE LOS NIHILISTAS



Biography, too, is liable to the same objection; it should be autobiography. Let us not, as the Germans advise, endeavor to go abroad and vex our bowels that we may be somebody else to explain him. If I am not I, who will be?

HDT
( A week, Monday)

La biografía también es está sujeta a la misma objeción: debería ser autobiografía. No se nos permita, como los Alemanes recomiendan, pretender irnos fuera y vejar nuestras tripas para poder ser algún otro y explicarlo. ¿ Si no soy yo, quién seré?

HDT
(A week, Monday)

En una situación en que son los técnicos quienes administran los Estados y los remodelan de acuerdo con sus ideas, están amenazadas de confiscación no sólo las digresiones metafísicas y las consagradas a las Musas, lo está también la pura alegría de vivir. Quedaron atrás hace ya mucho los tiempos en que la propiedad era considerada un latrocinio. Del lujo forma parte también el modo propio de ser, el ethos, del que dice Heráclito que es el daimon del ser humano. La lucha por un modo propio de ser, la voluntad de salvaguardar un modo propio de ser es uno de los grandes, de los trágicos asuntos de nuestro tiempo.

Ernst Jünger (Prólogo a Radiaciones I, traducción de Andrés Sánchez Pascual)

De hecho no conocer el futuro es privilegio del ser humano; es uno de los diamantes en la diadema del libre albedrío que lleva puesta. Si perdiera ese privilegio, se tornaría un autómata en un mundo de autómatas.

Ernst Jünger (París, 9 de Agosto de 1942)

“Un día se presentó en el despacho de Speidel un emisario de Goebbels con una extraña petición: la de que forzase a Jünger a eliminar de las futuras ediciones de Jardines y carreteras la famosa mención del Salmo 73. Speidel liquidó la cuestión con un despreciativo: “Yo no mando en el espíritu de mis oficiales””

(Andrés Sánchez Pascual, Nota introductoria a Radiaciones I)

Eso era cuando había “oficiales”. Hoy cualquier situación parecida, nimia o no,  ni siquiera suscita el más mínimo reparo. No hay que mandar sobre el espíritu. Hacerlo quiere decir erradicar cualquier sombra de él.