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Sunday, October 04, 2026

EL ESCRITOR Y VAGABUNDO EN BETANZOS, CEBREROS Y LA CUEVA DE MONTESINOS (4-10-2026)

 

 

El vagabundo cada vez que pasa por Betanzos, y ya lleva pasadas unas cuantas en su vida, no puede evitar el acordarse de aquel acto de propaganda electoral en el que el candidato a diputado, asomándose al balcón del ayuntamiento, preguntaba con voz tonante a la multitud:

- ¡Betanzeiros! ¿Qué queredes?

-¡Que suba o pan e que baixe a caña!

-Pois cando chegue a Madrid, xa falaréi con premura.

-¡Viva Premura! 

 

 

 

En Cebreros -en el Cebreros de entonces: sin agua, sin retretes y casi sin comunicaciones- me pasé los veranos del 47 al 50; ahora a cierta distancia ya, la memoria me pinta con casi heroicos colores aquella época en la que estaba, literalmente, sin una peseta (...) Ni me arrepiento, ni menos me avergüenzo, de la miseria que me resultó, ciertamente, muy aleccionadora y saludable.El trato con aquellas gentes que, aparte idealizaciones, remotos recuerdos históricos y demás zarandajas patrióticas, vivía apegada a una tradición digna, cochambrosa y hambrienta, barrió de mi espíritu los últimos restos que pudieran quedarle de señoritismo -uno de los más inoperantes y ruines atavismo españoles- y me enseñó, a lo largo de muy lentas horas de soledad, los dos nortes -el uno humano, literario el otro- que no me hubieron de abandonar jamás y que tantas cosas me aclaran cuando ahora me contemplo en la distancia (...) quizás suceda que el escritor español, penduleando del turrieburneísmo a la coba al poderoso, pase por esta vida -salvo contadas excepciones- sin percatarse de que la dedicación a las letras sólo se justifica entendida como tal dedicación: esto es, ejercida sin claudicaciones, ni desmayos, ni aplausos a quien reparte el oro. En España, las claudicaciones se premian con una sonrisa perdonadora y paternal; los desmayos, con una café con leche y una copeja de coñac de garrafa, y los aplausos al prepotente, con una palmadita en el hombro y una colaboración en Radio Nacional; por ninguno de estos caminos marcha el ánima de la literatura, corre el tuétano de la literatura.De otra parte, en España- cosa que los escritores se esfuerzan en ignorar-, el escritor jamás es socialmente admitido sino a cambio de prestarse a cualquiera de las dos maniobras del pañuelo: la de taparle la boca con el pañuelo, para que se calle o hable con sordina, más tamizadamente y en el tono que marcan las ordenanzas, o la dejarle morder el pañuelo para después arrancárselo de un tirón llevándole por delante las muelas, como a las víboras.

(...)

El conformismo es mal venero de literatura, pero nadie olvide que también hay un conformismo revolucionario, o mejor, disciplinadamente revolucionario, lo que no deja de ser paradójico.

(¿Solo el escritor? ¿Solo los escritores?)


De otra parte, toda la literatura es social, etc. (el Cantar del Mio Cid, el Arcipreste, Cervantes, la picaresca, Quevedo, Galdós, el 98, etc.).

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