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Friday, July 19, 2024

RÉQUIEM POR OCCIDENTE (GIORGIO AGAMBEN, DAMNATIO MEMORIAE (II))


 Texto de Giorgio Agamben publicado el 11 de julio de 2024 en el sitio web de la editorial italiana Quodlibet, donde publica habitualmente su columna «Una voce».

Una parte esencial del funeral en la tradición de la iglesia católica es la misa llamada de Requiem, que en el Introito se abre con las palabras: Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis. Hasta 1970, el misal romano prescribía también que la misa de requiem se recitara en la secuencia del dies irae. Esta elección concordaba perfectamente con el hecho de que el propio término que definía la misa para los difuntos procedía de un texto apocalíptico, el Apocalipsis de Esdras, que evocaba a la vez la paz y el fin del mundo: requiem aeternitatis dabit vobis, quoniam in proximo est ille, qui in finem saeculi adveniet, «les dará la paz eterna, porque está cerca el que viene al final de los tiempos».  La abolición del dies irae en 1970 va de la mano del abandono de toda instancia escatológica por parte de la Iglesia, que se ha amoldado así por completo a la idea de progreso infinito que define la modernidad. Lo que se deja caer sin el valor de explicitar sus razones —el día de la ira, el último día— puede ser recogido como un arma a utilizar contra la cobardía y las contradicciones del poder en el momento de su fin. Esto es lo que pretendemos hacer aquí, intentando celebrar sin intención paródica, pero fuera de la Iglesia, que pertenece al número de los difuntos, una especie de funeral abreviado para Occidente.

 

Dies irae, dies illa
solvet saeclum in favilla,
teste David cum Sybilla.

 

Día de ira, ese día
destruirá el mundo en cenizas,
como atestiguan David y la Sibila.

 

¿De qué día se trata? Ciertamente del presente, del tiempo que estamos viviendo. Cada día es el día de la ira, el último día. Hoy el siglo, el mundo está en llamas, y con él nuestra casa. De esto debemos ser testigos, como David y como la Sibila. Quien calla y no da testimonio, no tendrá paz ni ahora ni mañana, porque es precisamente la paz lo que Occidente no puede ni quiere ver ni pensar.
 
Quantus tremor est futurus
quando iudex est venturus
cuncta stricte discussurus.

 

Cuánto terror habrá
cuando venga el juez
para juzgar todas las cosas estrictamente.

 

El terror no es futuro, es aquí y ahora. Y ese juez somos nosotros, llamados a pronunciar la sentencia, la krisis sobre nuestro tiempo. A la palabra «crisis», de la que no hacemos más que hablar para justificar el estado de excepción, le devolvemos su significado original de juicio. En el vocabulario de la medicina hipocrática, la krisis designaba el momento en que el médico debe juzgar si el paciente morirá o sobrevivirá. Del mismo modo discernimos lo que de Occidente muere y lo que aún está vivo. Y el juicio será severo, no dejará pasar nada.
(...)
 
 El libro escrito es la historia, que es siempre la historia de la mentira y de la injusticia. De la verdad y la justicia no hay historia, sino aparición instantánea en la krisis decisiva de cada mentira y cada injusticia. En ese momento la mentira ya no podrá encubrir la realidad. Pues la justicia y la verdad se manifiestan a sí mismas, manifestando la falsedad y la injusticia. Y nada escapará a la fuerza de su venganza, siempre que se devuelva a esta palabra el sentido etimológico que tiene en el proceso romano, en el que el vindex es aquel que vim dicit, que muestra al juez la violencia que se le ha hecho a quien sólo en este sentido «venga».
(...)
 
Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis…

 

Lacrimosa dies illa,
qua resurget ex favilla
iudicandus homo reus

 

Condenados los malditos
arrojados a las llamas vivas,
llámame entre los bienaventurados…

 

Día de lágrimas aquel día
en que resurgirá de las cenizas
el hombre reo para ser juzgado.

 

Aunque el himno sobre el día de la ira forma parte de una misa en la que se pide paz y misericordia para los muertos, se mantiene la distinción entre los maldecidos y los bienaventurados, entre los verdugos y las víctimas. (...)

 Por eso, aunque nos sepamos sin poder ante el poder, tanto más implacable debe ser nuestro juicio, que no podemos separar del réquiem que estamos celebrando." 
 
 
 

 

#pretoriano, pretoriana - Diccionario del estudiante rae.es/diccionario-es
3. adj. cult. Dicho de guardia: Encargada de proteger a un político, un gobernante u otro personaje destacado. Frec. en sent. irónico. El palacio del dictador está custodiado por su guardia pretoriana.

Thursday, July 18, 2024

EL AMOR TE RECORDARÁ, CUANDO EL ODIO SE ENFRÍE (18-07-2020+18-07-2024 (DAMNATIO MEMORIAE (I))

 

 


(Estatua de Ulpiano en el Palacio de Justicia de Bruselas por Antoine Félix Bouré)

Durante el gobierno de Heliogábalo fue exiliado de Roma, de acuerdo a la Historia Augusta, solo por ser un buen hombre, un bonus vir. En el año 222, al ser elegido Alejandro Severo como emperador, pudo regresar y fue llamado a participar en el gobierno, como asesor y luego como prefecto del pretorio.

Su programa, que buscaba reducir los privilegios concedidos por Heliógabalo a la Guardia Pretoriana, con el fin de aumentar el control sobre el elemento militar, provocó la enemistad con esta y un intento de asesinato. Finalmente, fue asesinado por los Pretorianos en el palacio frente al Emperador, en el curso de una revuelta entre los soldados y la multitud, probablemente en 228.

EL AMOR TE RECORDARÁ, CUANDO EL ODIO SE ENFRÍE: The Soul’s Errand deserves to be remembered till her mission is accomplished in the world. 

( HTD , Sir Walter Raleigh) “The w...

THE SOUL’S ERRAND (THE LIE, THE FAREWELL)

Di a los poderosos que viven
Actuando por medio de otros
Odiados a menos que den
Solo fuertes por sus fracciones
Si los poderosos contestan
Dales a los poderosos su mentira


Di a los hombres de alta condición,
Que rigen los asuntos del estado
Que su propósito es la ambición,
Su práctica solo odio;
Y si ellos contestan
Entonces dales a todos ellos su mentira

Ve alma, huésped del cuerpo
En tu periplo ingrato
No temas tocar lo mejor
La verdad será tu garantía
Ve puesto que yo debo morir
Y di la mentira del mundo

Ve, dile al tribunal que brilla
Y brilla como madera podrida
Ve di a la Iglesia que muestra
Lo que es bueno y no hace nada bueno
Si la Iglesia y el tribunal contestan
Entonces dales a ambos su mentira

Di al fanático que carece de devoción
Di al amor que es lascivo
Di al tiempo que es movimiento
Di a la carne que es polvo
Y deseales a todos que no contesten
Porque debes darles su mentira

Di a la edad que se consume a diario
Di al honor cómo se altera
Di a la belleza cómo se marchita
Di al favor como defrauda
Y si se atreven a contestar
Dales a todos su mentira

Di a la fortuna su ceguera
Di a la naturaleza su decaimiento
Di a la amistad su falta
Di a la justicia su retraso
Y si se atreven a contestar
Diles a todos su mentira

Y cuando tu hayas, como te he ordenado, terminado tu parloteo
Aunque darles su mentira
No depare sino el apuñalamiento
Aun cuando te apuñalará quien quiera
Ningún puñal mata el alma
Cuando esté muerto
No dejes que el día sea registrado
Que ninguna campaña sea tañida
“El amor te recordará”
Cuando el odio se enfríe
 
(Traducción Guillermo Ruiz)

This poem (also called The Lie and The Farewell) has been given as written by Sir Walter Ralegh, the night before his execution, which was October 29, 1618; but it had already appeared in Davison's Rhapsody, in 1608; and it is also to be found in a MS. collection of Poems in the British Museum, which has the date of 1596. With the title, The Lie, it is printed by Davison with many variations