Taxonomía
Iris sibirica, fue descrita por Carlos Linneo y publicado en Species Plantarum 1: 39. 1753.[3]
Iris: nombre genérico llamado así por Iris la diosa griega del arco iris.[4]
sibirica: epíteto geográfico que alude a su localización en Siberia.
It was collected in Siberia by monks in the Middle Ages and grown in monasteries, later it was distributed around Europe, where there are now many cultivars.[32] It has been cultivated in Britain since 1596.[33]
"Bach era una ESTRUCTURA ESTABLE y permanecería eternamente, era como el ideal, como un cristal salido de un cuento, como la superficie de una gota de agua, de una estabilidad indescifrable,de una perfección indescifrable,y por supuesto se lo podía describir, pero no aferrar, porque su esencia elude el movimiento del intelecto que trata de captarla (...) pese a lo cual para poder decir que comprendemos por qué la perfección no tiene una esencia debemos decir que la perfección simplemente existe, pero si carece de esencia lo único que nos queda es el asombro"
(LK, traducción de Adan Kovacsics)
"Setiembre debiera querer decir clemencia en el vocabulario que guarda los significados que todavía no han adquirido las palabras.Como un fresco baño de tolerante, de tibio bienestar, setiembre puede dar la señal, en los más dilatados e inciertos calendarios, de esa piedad, que como la salud, el mundo pierde por inmensas, por bien medidas arrobas.Esos hombres que quedan- uno en cada pueblo catalán, en cada pueblo gallego, en cada pueblo castellano, en cada pueblo andaluz- insobornables a todo lo que no sea el acompasado latido de su propio corazón, saben bien cuánta razón asiste al tímido, al cauteloso defensor de setiembre: este mes que se inventó para predicar la moderación y para luchas, moderadamente, contra el desafuero.
(...)
El mes de setiembre con su vuelo de mansedumbre, cae sobre el campo, sobre el mar, sobre la ciudad, como una invitación al sosiego, igual que un convite a la mesa -suculenta, por otra parte- de la ponderación y el equilibrio.
(...)
En setiembre se escuchan mejor los pulsos del mundo, la canción del mundo, el hondo respirar del mundo. Como si los oídos del alma se destapasen, de repente a todas las sorpresas, la orquesta de setiembre los invade con su cadencia, con esa melodía sosegada que todos conocemos y que todos, como el príncipe de la fábula, olvidamos cada mañana.
(...)
Porque septiembre queremos decir, es la llave que guarda un manantial que no se agota.
CJC (3 setiembre 1950)



