El arqueólogo
Felipe Criado-Boado propone una idea que suena herética en tiempos de
soluciones rápidas: que el paisaje no es un fondo neutro, sino una máquina de
pensamiento lenta. Que castros, megalitos y caminos antiguos no solo
organizaban el territorio, sino también la cabeza de quienes los habitaban. Del
mismo modo que nuestras rotondas infinitas y polígonos logísticos no solo
mueven mercancías, sino que entrenan nuestros cerebros para el corto plazo,
la distracción permanente y el olvido estructural.
El problema
es que hemos construido paisajes que nos enseñan a consumir antes que a cuidar,
a circular antes que a habitar, y a olvidar antes que a recordar. Si el paisaje
piensa por nosotros, como sugiere Criado-Boado, convendría empezar a
preguntarse qué tipo de inteligencia colectiva estamos fabricando.
Nunca ha
habido un desarrollo sostenible, todo desarrollo ha ido en contra del modelo
existente y lo ha tensionado. Se nos ha acabado el romanticismo. No es
posible pensar en la preservación del mundo tal y como lo conocíamos ni
siquiera hace 50 años
Si no te
olvidas de lo de ayer no puedes estar mañana haciendo lo contrario. Nuestro
sistema actual está haciendo política de desmemoria. Hay contados ejemplos donde una sociedad elige el
suicidio, elige no reproducirse, elige desaparecer"
Pero al retroceder hasta el silencio ha tenido que adentrarse en el ritmo, absorber, en suma, todo lo que la palabra en su forma lógica parece haber dejado atrás: imagen, imagen y metáfora que es simultaneidad antilógica, coexistencia de lo contradictorio y unidad de lo múltiple.Porque solo siendo a la vez pensamiento, imagen, ritmo y silencio parece que puede recuperar la palabra su inocencia perdida, y ser entonces pura acción, palabra creadora.
MZ
El camino al "Hoy"
la línea férrea al "Aquí",
Nadie allanará este camino por nosotros,
ni lo acortará, me temo.
HDT