Saturday, June 06, 2026

VÍCTOR CASTRO SANMARTÍN Y EL CASO MATESA

 

 

 

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El escándalo estalló el 23 de julio de 1969 cuando Víctor Castro Sanmartín, director general de Aduanas, denunció a Matesa, Maquinaria Textil del Norte S.A. ante el Tribunal de delitos monetarios, que intervino la empresa y encarceló al principal accionista de la sociedad, Juan Vilá Reyes, así como a otros accionistas y directivos.

Fue condenado a 223 años de prisión. Con motivo del 35.º aniversario de la proclamación de Franco como jefe del Estado (1 de octubre de 1971), Vilà Reyes fue uno de los que recibió un indulto (en su caso, parcial); posteriormente, en 1975, fue nuevamente indultado, con motivo de la proclamación del rey Juan Carlos I.

Víctor Castro Sanmartín (Bolea, 1917 - Madrid, 10 de septiembre de 2004) fue un militar y político español.

Biografía

Licenciado en Ciencias Exactas por la Universidad de Zaragoza y diplomado en Estadística por la de Madrid, fue militar en el arma de artillería. Participó en la guerra civil española en el bando sublevado y en la Segunda Guerra Mundial como parte de la División Azul. Durante su paso por Rusia combatió en la batalla de Krasni Bor y ganó la cruz de hierro. Mantuvo fuertes vínculos con la unidad, siendo posteriormente presidente de la Hermandad Nacional de la División Azul.

Prosiguió su carrera como militar en la supresión de los maquis siendo sucesivamente ascendido hasta alcanzar el rango de general. Tras la firma de los Pactos de Madrid de 1953 fue colaborando con los ejércitos de la recién nacida OTAN: Participó en la compra de material militar a Estados Unidos y fue diplomado de Estado Mayor del Ejército por la Escuela Militar francesa en 1953. Fue también responsable de la inteligencia militar en España.

Durante el segundo franquismo fue uno de los políticos del Opus Dei como director general de Aduanas. Bajo su dirección, la dirección general destapó el caso Matesa.

De vuelta a la carrera militar fue director general de Seguridad del 18 de diciembre de 1975 al 23 de julio de 1976, estando en el cargo durante los sucesos de Vitoria. Tras ello fue destinado al CESID (1976-1978) antes de ser nombrado gobernador militar de Lérida (1978-1980) y director general de Armamento y Construcción (1981-1983).

 


 

-Dicen que vivo en otra época-dijo Herne-, que pertenezco al tiempo de Don Quijote, que soy un soñador...Pero quienes así dicen parecen olvidar que llevan, por lo menos, tres siglos de retraso con respecto a mí, por lo que viven en los tiempos en que Cervantes soñaba a Don Quijote. Viven aún en el renacimiento; en lo que Cervantes consideraba, naturalmente, un Nuevo Nacimiento. Y yo les digo que un niño de trescientos años está ya a punto de ver concluir su vida. Por lo que es preciso que nazca otra vez.

- Y lo hará como un nuevo caballero andante medieval-preguntó Murrel.

- ...Pero yo sostengo que en nuestro tiempo la razón es precisamente lo que toca a su fin, por lo que su vejez es menos respetable, razonablemente, que el viejo romance...Hemos de regresar a una manera de atacar más simple y directa.Lo que ahora necesitamos es alguien que crea en la existencia de los gigantes, y quiera derribarlos.

(...)

-¿No le parece-preguntó Murrel- que las cosas de la vida moderna son muy complicadas, por lo que no es posible tratarlas de una manera tan simple? 

-Yo creo -respondió  Herne- que las cosas de la vida moderna son tan complicadas que no se pueden tratar de ninguna manera, salvo de una manera simple. 

(...)

- ...Han creado un sistema social de muerte, y en una escala tan amplia, que quienes lo defienden ni saben ya cómo actúa, cuáles son sus mecanismos...Las cosas acaban siendo incalculables de tanto calcularlas...Han atado a los hombres a herramientas tan grandes y poderosas que ya no saben sobre quién se descargan los golpes. Han justificado en fin las pesadillas de Don Quijote.Los molinos de viento son, realmente, gigantes temibles.

(...)

- ...Pero es verdad que la calma le llega al hombre con el paso del tiempo, aunque eso no quiera decir que lo hace más alegre...

(...)

- Quizás soy algo así como un hereje...

(...) 

Y ocurrió algo realmente asombroso en aquella angosta calle del farol encendido y coloreado que parecía una jaula: Michel Herne se echó a reír francamente ... Y hasta hizo un chiste, que seguramente nadie podría haber entendido, salvo él:

-Bien, pues yo proclamo... iit in matrimonium-dijo 

"They say I am behind the times," said Herne, "and living in the days that Don Quixote dreamed of. They seemed to forget that they themselves are at least three hundred years behind the times and living in the days when Cervantes dreamed of Don Quixote. They are still living in the Renaissance; in what Cervantes naturally regarded as the New Birth. But I say that a baby that is three hundred years old is already getting on in life. It is time he was born again."

"Is he to be born again," asked Murrel, "as a medieval knight-errant?"

But I say that in our time Reason is dying, in that sense; and it is old age is really less respectable than the old romance. We want to recur to the more simple and direct attack. What we want now is somebody who does believe in tilting at giants."

"And who succeeds in tilting at windmills," answered Murrel.

Don Quixote set free a lot of captives who were only convicts. Nowadays it's mostly those who have been beggared who are jailed and those who have robbed them who are free. I'm not sure the mistake would be quite so mistaken."

"Don't you think," asked Murrel, "that modern things are too complicated to be dealt with in such a simple way?"

"I think," replied Herne, "that modern things are too complicated to be dealt with except in a simple way."

 You have made your dead system on so large a scale that you do not yourselves know how or where it will hit. That's the paradox! Things have grown incalculable by being calculated. You have tied men to tools so gigantic that they do not know on whom the strokes descend. You have justified the nightmare of Don Quixote. The mills really are giants."

"I suppose I am a heretic."

Then in that narrow street of the coloured lantern a new and astonishing thing happened; something that never had happened in all the topsy turvey happenings of his historical career. Michael Herne laughed. For the first time in his life he seriously saw a joke and deliberately made it. It is typical of him that his one joke was one which nobody else could see, or would probably ever understand.

"I say...iit in matrimonium."


 


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